Estas personas te hablarán sobre su vocación, servicio y atención a su comunidad. Sin embargo, en la vida cotidiana de una organización social o sin ánimo de lucro, la realidad del trabajo está muy lejos de esa ideal inicial. Como indican estudios recientes, las personas dedican una parte valiosa de su tiempo al trabajo a tareas puramente administrativas. [^1].

Este tiempo se dedica a informar, gestionar datos, equilibrar recibos o redactar documentos repetitivos. Eso convierte a las OSC en administradoras del papeleo, en lugar de activistas por el cambio. Pero con la popularización de la Inteligencia Artificial (IA) y los Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs) al alcance de la ciudadanía, nos enfrentamos a un punto de inflexión.

Estas herramientas ofrecen una oportunidad histórica. No para trabajar menos, sino para trabajar mejor. Dejar que la automatización inteligente se encargue del tiempo necesario para la administración. Y que el tiempo ahorrado (o recuperado) se invierta para enriquecer la relevancia del trabajo de las OSC. Ser agentes activos de cambio.

Una oportunidad para liberar, no para reemplazar

La 'promesa' de la automatización se diluye por el miedo a nuestra obsolescencia: "¿Va a quitarme el trabajo la IA?" Y en el ecosistema de las OSC, esta pregunta tiene una respuesta matizada. La tecnología no reemplazará la empatía, la escucha activa, la capacidad de trabajar en conjunto con una comunidad ni de apoyar y atender a una víctima en crisis. Estas habilidades son irreduciblemente humanas.

Lo que la tecnología puede y debe reemplazar, en la mayoría de los casos, es la burocracia y tareas de gestión más repetitivas. Imagina pasar la semana laboral transcribiendo datos del papel al ordenador, mientras la IA los escanea y procesa en minutos. Liberar esas horas para que puedas analizar esos datos en profundidad y así trabajar en las necesidades de los beneficiarios de tu CSO.

Con la IA al alcance de la mano, no necesitas días para preparar una propuesta de financiación ni luchar con los formatos burocráticos y el lenguaje técnico denso. En función de tu información, especificaciones y muestras de proyectos anteriores, un asistente de IA generará borradores diseñados específicamente para ti. Mientras tanto, puedes dedicar tiempo a perfeccionar la estrategia y la creatividad del proyecto.

Desde "tengo que hacer todo" hasta una gestión inteligente

Adoptar estas herramientas implica asumir un cambio en la cultura organizativa y laboral. Redefine lo que damos valor y prioridad a lo que llamamos: trabajo. No se trata solo de adoptar nuevo software en nuestra caja de herramientas. Depende de nosotr@s desaprender, reflexionar y actuar. Afrontar un cambio de mentalidad en nuestras organizaciones y equipos. Sin olvidar nuestro propio cambio.

Para gestionarlo, podemos empezar con tres puntos:

  1. Redefiniendo la productividad

La era de la automatización elimina las ecuaciones productivas de 'quién da más entregables' o 'quién los hace más rápido'. La cantidad y la velocidad son indicadores vacíos. La posibilidad de hacer más y más rápido está asegurada gracias al uso de la IA. El verdadero cambio productivo está en mejorar la calidad de lo que co-creamos y, en su capacidad, generar un impacto real.

Cualquier chat generará un informe a partir de un simple mensaje de unas pocas palabras y una fuente de datos. La contribución diferencial es pedir ayuda a tu IA favorita para encontrar información que pasarías por alto a primera vista. Prueba lo siguiente: cuando uses esta herramienta de IA y escribas un prompt, pídele que priorice el análisis sobre otros puntos de vista y céntrate en qué acciones específicas se proponen a partir de estos descubrimientos.

  1. Perder el miedo a 'soltarse', sin perder el control

Un reto muy humano al que todos se enfrentan al usar IA generativa es asumir el coste emocional de la coautoría humano-máquina. Esto conduce a un gran dilema: si delegar nuestro valor intelectual y lo que consideramos nos hace relevantes en nuestro trabajo: conocimiento, creatividad, experiencia y experiencia humana; o no permitir que la IA generativa tome el control total de la toma de decisiones.

Es fundamental evaluar si las respuestas de una IA son suficientes y fiables. Nadie debería confiar en los LLMs en lo que pueden ofrecer sin usar los filtros correspondientes. Asegúrate de seguir delegando tareas, objetivos y tu equipo tú solo, en lugar de dejar a la IA a cargo.

Ambos escenarios pueden equilibrarse con responsabilidad y pensamiento crítico. Generar contenido sintético con calidad y veracidad. Crear metodologías con herramientas de IA en las que los OSC puedan confiar en tareas mecánicas, permitiendo a los humanos tiempo para pensar, validar y enriquecer los resultados. Tener 'control' sobre el proyecto no significa hacer todo el trabajo manualmente.

  1. Habilidades, borrando lo 'duro' y lo 'blando'

Ya no basta con saber sobre gestión de proyectos o cooperación. Las personas que trabajan hoy en las OSC deben ser radicalmente curiosas. No dejar de aprender. Y adquirir conocimientos tecnológicos. Aunque no es programación, sí necesitas saber qué es programar y familiarizarte con el código. Como resultado, sabrás cómo aprovechar las herramientas digitales.

Estas habilidades se enmarcan dentro de las llamadas habilidades blandas (en inglés, “soft skills”). Eso aumenta nuestras capacidades humanas para entender y conectar con el profundo contexto humano y con nuestra resiliencia personal. Son competencias socioemocionales que permiten a los humanos interactuar eficazmente con los demás. Y adaptarse a entornos complejos y cambiantes (algo difícil para las máquinas).

Tradicionalmente, estaban subordinados a habilidades duras (en inglés, “hard skills”) como el conocimiento académico o técnico (habilidades que la IA hace muy bien). Pero el mercado laboral en la era de la IA borra estas jerarquías y eleva las habilidades blandas a habilidades esenciales. Fortalecer estas habilidades es un incentivo de relevancia profesional.

Entre las habilidades 'blandas' más relevantes en los ámbitos social, medioambiental y activista, podemos destacar:

  • Empatía profunda y comunicación intercultural. La capacidad de conectar con las realidades de las personas más allá de los datos, comprendiendo matices culturales y emocionales.

  • Pensamiento crítico y ético como habilidades básicas de cuestionamiento. Esto puede aplicarse a los resultados que ofrece la tecnología para detectar fallos y sesgos en la IA. Y tomar decisiones morales complejas en situaciones de incertidumbre.

  • Adaptabilidad y resiliencia. Esta habilidad es importante para trabajar en entornos cambiantes con la capacidad de aprender y desaprender de forma continua. Es esencial adaptarse a los constantes cambios y desafíos que nos imponen nuestros tiempos.

  • La creatividad, como habilidad estratégica. Intenta ver la IA como un gran aliado y una herramienta que potencia, no como relegar creatividad. Es fundamental imaginar soluciones innovadoras a problemas estructurales u otros que no conocemos.

Es el comienzo de un viaje inesperado

Debemos embarcarnos en la idea de que la IA es una gran paradoja. Que se use bien para hacernos más humanos. Liberando nuestro recurso más escaso y valioso: el tiempo. Porque el significado de trabajo y empleo está cambiando. El papel de las personas que trabajan en roles humanitarios está evolucionando. Dejamos de ser gestores de papel para convertirnos en diseñadores de soluciones y conectores comunitarios.

Abrazar la IA no es 'rendirse' ante la tecnología. Es usarla para recuperar la esencia de nuestro valor. La próxima vez que te sientas abrumad@ por tareas repetitivas frente a un ordenador, recuerda que esa no es tu decisión. Las máquinas deben ser máquinas y cuidar los datos para que los humanos puedan cuidar el significado y el sentimiento. Y seamos activistas a tiempo completo y agentes del cambio y no de la burocracia.

[^1]: Oficina Nacional de Estadísticas (2024). Uso del tiempo en el sector público, Reino Unido: febrero de 2024. Asana (2023). Índice Global de Anatomy of Work.


Avisos legales

Este recurso ha sido creado como parte del proyecto AI for Social Change dentro del Programa de Activismo Digital de TechSoup, con el apoyo de Google.org.

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Este contenido fue creado con la ayuda de IA y ha sido revisado y editado por Gustavo A. Díaz G.

"El papel del trabajo humanitario en la era de la IA: de la gestión al activismo", de Gustavo A. Díaz G. 2025, para Hive Mind está licenciado bajo CC BY 4.0.